Secuelas de obesidad

Después de una perdida de peso de cierta cantidad se produce como secuela inmediata y en casi todas las partes del cuerpo, debido a la imposibilidad de adaptación de la piel al nuevo volumen,un exceso relativo de piel que condiciona la existencia de flacidez de mayor o menor grado.

Las partes más afectadas son aquellas programadas genéticamente para acumular grasa. En concreto es el abdomen la principal zona subsidiaria de tratamiento. Tanto a nivel anterior, lateral como posterior se puede observar una flacidez marcada. A veces se produce el llamado delantal abdominal, pero en ocasiones aparece incluso un doble pliegue abdominal, estigma de una obesidad previa importante. La flacidez puede también objetivarse a nivel lateral, en los flancos. Podemos ver como si la espalda cayese sobre los glúteos, estando a su vez éstos caídos. Distintos grados de lipodistrofia con acúmulos de grasa no armónicamente distribuídos pueden empeorar el aspecto.

Los muslos, los brazos, las mamas y la cara son las otras regiones
susceptibles de tratamiento.

Hoy podemos tratar todos estos aspectos, y alguno más, mediante la corrección quirúrgica, devolviendo al paciente lo que circustancias especiales le han quitado. La presencia de cicatrices es inevitable pero la mejoría es notable trayendo como resultado la rehabilitación social de personas que en no pocas ocasiones ven condicionada su vida por su pasado de obesidad.

Así concebimos la cirugía del contorno corporal como el paso siguiente en el deseo de mejoría y búsqueda del bienestar perdido con la obesidad. El camino es largo pero cada paso dado tiene una recompensa.

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