Tipos de Operaciones de Pecho y Cicatriz de la Cirugía de Senos

Tipos de Operaciones de Pecho

Una de las principales preocupaciones de las mujeres tras el postoperatorio de una mamoplastia (operación de aumento de senos) es la visibilidad de las cicatrices.

En este artículo vamos a explicar los diferentes tipos de operaciones de pecho y las cicatrices que se producen, aunque como veremos en todas ellas el impacto visual es mínimo y se difumina con el tiempo.

En FEMM Cirugía y Medicina Estética utilizamos las tres vías de acceso clásicas, ya que cada una tiene unas ventajas y particularidades; cada indicación será distinta en función de cada caso particular.

Creemos que el cirujano debe ser versátil y adaptarse a cada circunstancia individual. La decisión de colocar la cicatriz en un lugar u otro dependerá de diferentes factores por lo que no nos limitamos a hacer solamente un tipo de incisión.

Operación de senos

Tipos de operaciones de pecho

La operación de aumento de senos puede realizarse a través de tres vías principales de abordaje:

  • La vía del surco submamario
  • La vía areolar
  • La vía axilar

Veamos ahora en detalle cada uno de los tipos de operaciones de senos, sus ventajas, inconvenientes y resultados.

Cirugía de pecho vía el surco submamario

La vía del surco submamario es la que planteamos en la mayoría de las ocasiones siempre que no haya asimetrías mamarias o alteraciones de la forma en la areola; por ejemplo una areola prominente.

Creemos que la vía del surco submamario es la más adecuada para conseguir un resultado óptimo, tanto si hablamos de la forma del pecho como de la ausencia de complicaciones.

Ventajas adicionales de la cirugía del surco submamario

Desde el punto de vista de visibilidad de la cicatriz del pecho, la principal ventaja de esta vía es que queda oculta en el pliegue que forma la unión del pecho con el tórax. A través del surco submamario podemos levantar cómodamente y de manera no traumática el músculo pectoral mayor para tallar el bolsillo debajo del músculo.

Además conseguimos aislar perfectamente la profundidad de la glándula mamaria del implante, ya que la glándula no se abre, eliminando así el riesgo de contaminación de la prótesis con la glándula mamaria, y por tanto, disminuimos la probabilidad de poder desarrollar una contractura capsular en el futuro.

Otra ventaja añadida de esta vía de acceso es que, desde el punto de vista ginecológico y oncológico, al no tener que abrir la glándula mamaria, no producimos cicatriz en la misma que pudiera confundir o alterar el resultado de mamografías u otras pruebas diagnósticas de tumores en la mujer.

Por este conjunto de razones es por lo que en FEMM planteamos la vía del surco como la ideal. El tamaño de la cicatriz que realizamos en el surco es de unos 4 centímetros, pudiendo ser menor o mayor dependiendo del tamaño de la prótesis escogido.

Cómo es la cirugía de pechos submamaria

La incisión se hace coincidir con el nuevo surco submamario y se fija a la profundidad para que permanezca justo en ese pliegue. Si no se fija esta cicatriz o bien si los tejidos de la paciente son muy laxos, la cicatriz ascenderá sobre el polo inferior de la mama haciéndola visible en vez de permanecer en el surco. Por ello insistimos en la importancia de esta fijación a la profundidad si queremos que el acceso pase inadvertido.

La fijación la realizamos con puntos reabsorbibles internos, que también ayudan a que la cicatriz de la operación de pecho definitiva sea más fina, al evitar tensión y tracción a la misma.

Cuando la paciente tiene algo de pecho antes de la operación, y este se encuentra bien conformado, puede realizarse la incisión y por tanto la cicatriz en el surco submamario original que ya posee la paciente. En otras ocasiones, cuando la paciente tiene muy poco pecho y por tanto el surco poco formado o bien tiene el surco submamario alto, debemos medir a la paciente y crear un nuevo surco submamario más bajo que el original, y haremos coincidir la cicatriz con el nuevo surco submamario.

En FEMM, además de la fijación desde la cicatriz a la profundidad del tejido, realizamos un cierre por planos para evitar tensión que pudiera ensanchar la misma, y por último, una sutura intradérmica reabsorbible que, sin necesidad de tener que retirar puntos, mantiene durante los primeros meses los bordes de la herida unidos.

La vía areolar

La vía de la areola tiene como principal ventaja óptica que el cambio de color entre la areola y la piel del pecho más clara disimula mucho la presencia de la cicatriz periareolar.

Es en esta transición areola-piel donde se realiza la incisión en la mitad inferior de la areola. En FEMM optamos por esta vía cuando la paciente presenta asimetrías en la altura del pezón, ya que haciendo la incisión a través de la areola podemos elevar o descender la misma para simetrizar la altura del pezón con la contralateral.

Esta vía también es la ideal para colocar implantes en pacientes con determinadas asimetrías de los polos inferiores mamarios o de la altura de los surcos submamarios. Desde esta misma incisión se puede acceder al plano subpectoral y trabajar los surcos submamarios.

En otras ocasiones es necesario tallar la glándula mamaria para eliminar su aspecto demasiado cónico o cuando las areolas proyectan hacia fuera en forma piramidal como ocurre en algunas pacientes con pecho tuberoso.

También por vía areolar podemos reducir el diámetro de la areola cuando es grande o elevar el pecho en casos de mastopexia o elevación mamaria.

Inconvenientes de la cirugía de pecho areolar y soluciones

A pesar de todas estas ventajas, es verdad que la vía areolar puede conllevar un aumento ligero de la posibilidad de tener un encapsulamiento o contractura capsular, ya que el implante toma contacto con la glándula mamaria que hemos abierto en mayor o menor medida.

Para disminuir esta posibilidad de contractura capsular, en FEMM realizamos lavados con antibiótico de amplio espectro en el bolsillo donde irá colocado el implante mamario, además de introducir las prótesis a través de una película aislante protectora que evita contacto entre la prótesis y la zona contaminada de la areola.

Cirugía de pecho vía el surco submamario

La vía axilar

El abordaje vía axilar es otro de los habituales para introducir los implantes, el último de los tipos de operaciones de pecho que existen.

La incisión se coloca oculta en el pliegue de la axila y a través de la misma se accede tanto a los planos subglandular (por encima del músculo) como al subpectoral.

Analizamos cuidadosamente la mejor vía de acceso y en la elección de la misma tenemos en cuenta tanto factores de visibilidad de cicatriz como aquellos referentes a la forma del pecho una vez colocadas las prótesis, ya que no todas las pacientes son susceptibles a nuestro criterio de abordaje axilar si queremos conseguir el mejor de los resultados.

En ocasiones además de la incisión de 4 centímetros en la axila, realizamos una pequeña contraincisión mínima situada en el surco submamario mediante la cual despegamos con más control la inserción inferior del músculo pectoral mayor.

Esta pequeña contraincisión no la hacemos en todos los casos y se cierra con un punto de sutura imperceptible.

Inconvenientes de la cirugía de senos vía axilar

La vía axilar ha recibido críticas, ya que aumenta ligeramente la posibilidad de sufrir contractura capsular al igual que el acceso areolar.

Además, es importante seleccionar bien a la paciente para conseguir una buena expansión de los polos inferiores mamarios, ya que si no somos selectivos, los implantes quedarán altos y las prótesis no rellenarán lo suficiente los polos inferiores de la mama.

En FEMM sabemos que es importante tanto la destreza quirúrgica del cirujano como las medidas extraordinarias que tomamos para evitar contracturas o mal posición de implantes, por lo que apostamos por esta vía axilar cuando la consideramos indicada con excelentes resultados y mínima tasa de complicación.

Cicatriz de la Cirugía de Senos

Cuidados de la cicatriz de una mamoplastia

Ahora que ya conoces todos los tipos de operaciones de pecho y sus técnicas, vamos a centrarnos en los cuidados de la cicatriz del seno.

En todos los tipos de operaciones de senos la cicatriz cutánea debe ser cuidada de manera similar, independientemente de la vía de acceso.

Por definición y desde un punto de análisis de los tejidos, se considera que una cicatriz es madura a los 6 meses de la cirugía.

Desde el punto de vista de visibilidad, la cicatriz permanece enrojecida debido a los nuevos vasos capilares durante mucho más tiempo, y la mejoría en su aspecto es progresiva a lo largo del primer año y medio.

Etapas para el cuidado de la cicatriz del levantamiento de senos

Es importante personalizar estos cuidados de la cicatriz y en FEMM guiamos a la paciente en las distintas fases que se encuentre.

En el postoperatorio reciente, curamos personalmente la cicatriz en las visitas de la consulta y aplicamos un apósito que protege la misma durante las primeras dos a tres semanas postoperatorias.

Posteriormente entregamos a la paciente un kit de aceites hidratantes con rosa de mosqueta para aplicar directamente en la cicatriz, así como una crema reafirmante e hidratante que la paciente debe aplicarse en el resto del pecho para evitar la aparición de estrías.

El aceite rosa de mosqueta no debe aplicarse demasiado pronto en la cicatriz, sino que debe esperarse a que el tejido esté bien cerrado para evitar la aparición de pequeños quistes o intolerancias en la zona.

En determinadas pacientes donde la cicatriz comienza a engrosarse, está demasiado enrojecida o simplemente como prevención cuando sospechamos difícil cicatrización, colocamos unos parches que la protegen y presionan mejorando el aspecto al cabo de dos o tres meses.

Es importante ser constante en la aplicación de estos parches si queremos que tengan efecto, por lo que a la mayoría de las pacientes se los indicamos por un periodo de tres o cuatro meses.

En ocasiones alternamos la rosa de mosqueta con los parches, beneficiándonos de los dos productos. De esta manera la paciente se coloca el parche y no lo levanta hasta pasados una o dos semanas que deja de pegar (no es preciso retirarlo para la ducha).

La semana siguiente aplica diariamente a la cicatriz del pecho rosa de mosqueta, lo que la mantiene hidratada para regresar a la aplicación del parche durante otras dos semanas.

No debemos colocar los parches hasta que la cicatriz esté bien cerrada y no tenga ni puntos de sutura ni costras, lo que suele ocurrir no antes de las tres o cuatro semanas en el postoperatorio.

La cicatriz debe protegerse del sol con factor de protección alto (50) durante al menos un año, repitiendo la aplicación del protector tras baños o cada tres horas.

A determinadas pacientes que sufren demasiada pigmentación les aplicamos carboxiterapia pasados 6 meses de la operación y, en ocasiones, es útil la aplicación precoz de láser CO2, láser colorante pulsado o láser Erbio, aunque estos tratamientos los indicamos los cirujanos según valoremos a cada paciente en las curas y revisiones postoperatorias.

¿Cuál es la mejor cirugía para un aumento de senos?

Nuestra opción mayoritaria es la vía del surco submamario.

La principal razón es que la cicatriz, de unos cuatro centímetros, queda oculta en el pliegue que el pecho hace en su unión con el tórax, lo que la hace prácticamente imperceptible con el paso del tiempo.

La vía de la areola tiene su indicación cuando nos encontramos ante un caso en el que también hay que trabajar la areola misma, bien porque existe una asimetría mamaria en la altura y hay que elevarlas, o bien si nos encontramos ante areolas prominentes que debemos de reducir en diámetro o modificar su forma.

La vía de abordaje axilar tiene la gran ventaja de que la cicatriz queda oculta en el pliegue de la axila, pasando más desapercibida. Debemos evaluar en la consulta si el caso es el ideal para introducir los implantes mamarios por esta vía, ya que no en todos los pacientes y pechos debemos de utilizarla si queremos conseguir el mejor de los resultados posible.

La cicatriz de una operación de aumento pecho sigue mejorando de aspecto hasta al año y medio de la intervención.

Es importante seguir las instrucciones individualizadas que te haremos en cada caso: los cuidados más habituales son la hidratación con aceites como la rosa de mosqueta y los parches cicatrizantes.

Existen otros tratamientos que pueden ser útiles en casos de dificultad en la cicatrización, como la aplicación precoz del láser CO2, el láser Erbio y el láser Colorante Pulsado, o bien la aplicación de carboxiterapia transcurridos seis meses desde la operación.

Si todavía tienes dudas sobre los tipos de operaciones de pecho para tu caso concreto, no dudes en contactar con nosotros y te asesoraremos personalmente.

Dr. Ramón Calderón Nájera (cirujano plástico y socio director FEMM)

© FEMM Cirugía y Medicina Estética

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