Piel de naranja: qué es y cómo eliminarla

La piel de naranja no depende únicamente de la cantidad de grasa ni aparece por falta de ejercicio. Puede estar presente en personas delgadas, deportistas y con hábitos saludables. Tampoco existe un tratamiento que garantice una piel completamente lisa para siempre. Sin embargo, sí es posible reducir los hoyuelos, mejorar la firmeza y conseguir una superficie más uniforme.

La Dra. Cecilia Rufino Cano, médico estético de Clínica FEMM, perteneciente a Institución Gournay, explica por qué no todas las irregularidades de la piel responden de la misma manera ni deben tratarse con el mismo procedimiento.

¿Qué es realmente la piel de naranja?

La piel de naranja es el nombre coloquial que utilizamos para describir los pequeños relieves y depresiones que suelen aparecer en muslos, glúteos, caderas o abdomen. Estas irregularidades son la manifestación visible de varios cambios que se producen bajo la superficie cutánea.

El tejido graso superficial está dividido en compartimentos por unas bandas fibrosas que conectan la piel con planos más profundos. Algunas de estas bandas tiran de la piel hacia abajo, mientras que el tejido situado entre ellas ejerce presión en sentido contrario. El resultado es esa alternancia de zonas hundidas y elevadas que recuerda a la corteza de una naranja.

Los estudios realizados mediante resonancia magnética han encontrado una relación directa entre determinadas depresiones de los glúteos y la presencia de septos fibrosos bajo ellas. A esta estructura se pueden sumar otros factores, como la pérdida de firmeza cutánea, el aumento del volumen de los adipocitos o la retención de líquidos.

Por eso, hablar de piel de naranja no equivale a hablar simplemente de grasa.

¿Por qué puede notarse más en unos momentos que en otros?

La visibilidad de la piel de naranja puede cambiar aunque el peso se mantenga estable. Influyen el grosor y la elasticidad de la piel, la distribución del tejido adiposo, la postura, la contracción muscular e incluso la iluminación.

Con el paso del tiempo, además, disminuye la calidad del colágeno y la piel pierde parte de su capacidad de sostén. Las irregularidades que antes aparecían solo al pellizcar la zona pueden hacerse visibles al estar de pie o en reposo” indica la Dra. Rufino.

Y añade: “Los cambios hormonales también pueden modificar la distribución de la grasa, la retención de líquidos y la calidad de los tejidos. Esto ayuda a entender por qué algunas mujeres perciben variaciones durante el embarazo, la menopausia o tras una pérdida importante de peso”.

Adelgazar, por tanto, no siempre hace desaparecer los hoyuelos. La reducción del volumen graso puede suavizar su aspecto en algunas personas, pero, si existe flacidez o bandas fibrosas marcadas, las depresiones pueden continuar siendo visibles.

Piel de naranja, grasa localizada y flacidez: no son lo mismo

Una misma zona puede presentar más de una alteración, pero conviene diferenciarlas antes de elegir un tratamiento.

  • La grasa localizada aumenta el volumen o modifica el contorno corporal. Puede existir sin que la superficie tenga hoyuelos.
  • La flacidez aparece cuando la piel pierde firmeza, se descuelga o forma pliegues con facilidad.
  • La retención de líquidos puede provocar hinchazón, pesadez y cambios en el aspecto de la zona a lo largo del día.
  • La piel de naranja se identifica principalmente por las depresiones y relieves de la superficie cutánea.

La doctora señala: “es importante que no confundamos una preocupación estética con una enfermedad del tejido adiposo. Si existe un aumento desproporcionado del volumen de las piernas, dolor, sensibilidad al tacto o facilidad para que aparezcan hematomas, es recomendable descartar un posible lipedema”.

Del mismo modo, una alteración de la piel que surge de forma repentina y se acompaña de enrojecimiento, calor, inflamación o dolor necesita una valoración médica. No debe darse por hecho que se trata de celulitis estética.

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¿Se puede eliminar por completo la piel de naranja?

Si por eliminar entendemos borrar cualquier irregularidad de manera permanente, la respuesta es no” afirma la Dra. Rufino. La anatomía del tejido subcutáneo, la genética, las hormonas y el envejecimiento siguen presentes después de un tratamiento.

Lo que sí podemos conseguir es que los hoyuelos sean menos profundos, que la transición entre las distintas zonas resulte más suave y que la piel tenga un aspecto más firme. La magnitud y la duración de esa mejoría dependerán del punto de partida y de los componentes que estén causando la irregularidad.

Este matiz es importante porque evita medir el resultado con una expectativa imposible. Una buena evolución no requiere que la piel quede completamente lisa, sino que exista una mejora visible y proporcionada en su textura.

El diagnóstico determina qué tratamiento puede ayudar

La valoración médica no consiste únicamente en observar si hay más o menos celulitis. Conviene examinar la piel con la persona de pie, en reposo y al contraer la musculatura; comprobar su firmeza; valorar la presencia de edema y observar si las depresiones están localizadas o se distribuyen por toda la zona.

Las fotografías tomadas con una postura y una iluminación similares permiten, además, comparar la evolución sin que las sombras o el ángulo distorsionen el resultado.

Cómo mejorar la piel de naranja según su causa

En lugar de aplicar un mismo protocolo a todas las personas, nuestros tratamientos puede dirigirse a distintos objetivos.

  • Mejorar la firmeza y la calidad de la piel

Cuando la pérdida de sostén hace que los hoyuelos se perciban más, podemos trabajar sobre el colágeno y la retracción del tejido.

La radiofrecuencia Indiba actúa mediante un calentamiento controlado y se utiliza para mejorar la firmeza y la calidad cutánea de forma no invasiva. Si necesitamos alcanzar capas más profundas, Morpheus8 combina radiofrecuencia y microagujas para trabajar el tejido subdérmico.

No son dos procedimientos intercambiables. La elección depende de la intensidad de la flacidez, la profundidad a la que se quiera actuar y las características de la piel” aclara la doctora.

  • Trabajar la microcirculación y el componente edematoso

Cuando predomina la sensación de hinchazón o pesadez, puede ser útil incorporar procedimientos dirigidos a la circulación y al drenaje.

La carboxiterapia consiste en administrar dióxido de carbono medicinal en el tejido para estimular la microcirculación y mejorar su oxigenación. La presoterapia, por su parte, aplica una presión secuencial que favorece el retorno venoso y linfático.

Reducir el edema puede hacer que la superficie se vea más uniforme, pero estos procedimientos no corrigen por sí solos todos los hoyuelos. Cuando también hay flacidez o depresiones fibrosas, suele ser necesario combinar objetivos.

  • Valorar por separado el volumen graso

Si existe grasa localizada, podemos estudiar cómo reducir ese volumen. No obstante, perder grasa no garantiza que desaparezca la piel de naranja porque las bandas de tejido conectivo y la calidad de la piel continúan influyendo.

La Dra. Rufino señala que “esta diferencia también explica por qué una liposucción no debe considerarse un tratamiento específico para la celulitis. Su objetivo principal es remodelar el contorno mediante la eliminación de grasa, no alisar las depresiones cutáneas”.

  • Asumir que algunos hoyuelos serán más resistentes

Las depresiones fijas y profundas suelen estar más vinculadas a la tracción de los septos fibrosos. En estos casos, los tratamientos destinados únicamente a eliminar líquidos o reducir volumen pueden lograr una mejoría limitada.

Identificar este componente antes de comenzar ayuda a decidir qué procedimientos tienen sentido y hasta dónde es razonable esperar que llegue el resultado.

Qué pueden aportar el ejercicio, la alimentación y las cremas

El ejercicio de fuerza puede mejorar el tono muscular y el soporte de los tejidos, mientras que el movimiento regular favorece la circulación. Una alimentación equilibrada y el mantenimiento de un peso estable también contribuyen a cuidar la salud y el aspecto general de la piel.

Sin embargo, estos hábitos no modifican por completo la disposición de los septos fibrosos. Tener piel de naranja no significa que te alimentes mal o que no entrenes lo suficiente” asegura la doctora.

Las cremas hidratantes pueden conseguir que la superficie se vea más suave y algunos cosméticos producen un efecto tensor temporal. Los masajes también pueden disminuir momentáneamente la hinchazón. Son cuidados complementarios, pero no cabe esperar que eliminen de forma duradera las depresiones profundas.

Resultados progresivos y mantenimiento

Los cambios obtenidos con los tratamientos de medicina estética suelen ser graduales. La remodelación del colágeno necesita tiempo y los procedimientos dirigidos a la circulación o al edema requieren cierta constancia.

Una vez alcanzado el resultado, puede ser conveniente realizar sesiones de mantenimiento. El envejecimiento, los cambios de peso o las variaciones hormonales pueden hacer que las irregularidades vuelvan a notarse, aunque eso no significa que el tratamiento anterior no haya funcionado.

En Clínica FEMM abordamos la celulitis y la grasa localizada después de analizar la textura, la firmeza, el volumen y la circulación de la zona. De esta manera podemos proponer un tratamiento adaptado y explicarte con claridad qué mejoría cabe esperar en tu caso.

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