Cómo eliminar cicatrices quirúrgicas: tratamientos para mejorar su aspecto

Una cicatriz quirúrgica no se puede borrar por completo. Sin embargo, sí es posible conseguir que se vuelva más plana, flexible, clara y discreta. Para ello, el primer paso no es elegir un láser o una crema, sino determinar qué aspecto de la cicatriz necesita corregirse y en qué fase de evolución se encuentra.

El Dr. Ismael González, cirujano plástico de Clínica FEMM, señala que cada cicatriz requiere un tratamiento específico. “El tono rojizo, el abultamiento y el hundimiento pueden tener causas distintas, por lo que cada una de estas alteraciones requiere un abordaje específico. Por eso, buscar una solución sin una valoración previa puede conducir a aplicar un tratamiento poco adecuado o a intervenir antes de tiempo”.

Cicatrices quirúrgicas: ¿se pueden eliminar completamente?

Toda incisión que atraviesa la dermis deja una cicatriz. “El objetivo de los tratamientos no es hacerla desaparecer, sino lograr que se integre mejor con la piel que la rodea y, cuando sea necesario, reducir molestias como tirantez, picor, dolor o limitación del movimiento” aclara el doctor.

Además, una cicatriz reciente no debe valorarse como si fuera definitiva. Durante los primeros meses puede verse más roja, dura o abultada. Después, se irá reorganizando y, en muchos casos, continuará cambiando durante un año o incluso más.

Esto no significa que siempre haya que esperar para actuar. Como indica el Dr. González, “una vez cerrada la incisión, pueden iniciarse algunas medidas para favorecer una correcta cicatrización. Además, si durante las revisiones detectamos una evolución inadecuada, valoraremos intervenir antes de que la cicatriz madure por completo.”

Identificar el tipo de cicatriz antes de tratarla

Aunque coloquialmente hablemos de “una cicatriz que se nota mucho”, el problema puede estar en el color, el relieve, la anchura, la adherencia a tejidos profundos o una combinación de varios factores.

  • Cicatriz ensanchada: es una cicatriz plana, pero más ancha de lo esperado. Puede aparecer cuando la zona ha soportado demasiada tensión durante la recuperación, por las características de la piel o por la localización de la incisión. En estos casos, los tratamientos dirigidos únicamente a mejorar el color no corrigen la anchura. “Cuando la cicatriz ya ha madurado, puede valorarse una revisión quirúrgica para retirar el tejido cicatricial y realizar un nuevo cierre que distribuya mejor la tensión” explica el doctor.
  • Cicatriz hipertrófica: tiene un aspecto elevado, firme y, en ocasiones, rojizo. Puede producir picor o sensibilidad, pero se mantiene dentro de los límites de la incisión original. Dependiendo de su fase y características, puede mejorar con silicona, infiltraciones, tratamientos con energía o una combinación de procedimientos
  • Cicatriz queloidea: es una cicatriz que puede aumentar progresivamente de tamaño y provocar picor, dolor o sensación de tirantez. Resulta especialmente importante evitar la automedicación. La extirpación quirúrgica aislada presenta riesgo de recurrencia, por lo que normalmente se estudian tratamientos combinados y un seguimiento prolongado.
  • Cicatriz hundida o adherida: algunas cicatrices quedan deprimidas o pegadas a planos más profundos. Además del cambio estético, pueden generar tirantez al moverse o formar un pliegue en la piel. El Dr. González comenta que “Cuando la cicatriz se encuentra fijada a tejidos más profundos, actuar únicamente sobre la capa externa de la piel puede resultar insuficiente. En estos casos, valoramos si es necesario liberar el tejido, estimular la formación de colágeno o recuperar volumen en la zona”.
  • Cicatriz retraída: es aquella que tira de la piel y puede llegar a dificultar el movimiento. Resulta especialmente relevante cuando está situada cerca de una articulación o en una zona sometida a movimiento constante. En estos casos, el tratamiento tiene una finalidad funcional además de estética y puede requerir técnicas quirúrgicas específicas para alargar o redistribuir la cicatriz.
Corrección de cicatriz de cesárea · Caso 1 Foto 1

Qué tratamientos pueden mejorar una cicatriz quirúrgica

El doctor incide en que “la elección del tratamiento depende del tipo de cicatriz, su antigüedad, la zona del cuerpo, el tono de piel y la tendencia personal a desarrollar cicatrices hipertróficas o queloides”.

1. Silicona y cuidados domiciliarios

      Los geles y láminas de silicona pueden utilizarse cuando la herida está completamente cerrada, pues ayudan a mantener la hidratación del tejido.

      También es importante evitar la exposición solar: una cicatriz reciente puede pigmentarse y permanecer más oscura durante más tiempo. La protección física y el uso de fotoprotector alto, una vez cerrada la herida, forman parte del cuidado durante los primeros meses.

      Si acabas de pasar por una intervención mamaria, puedes ampliar esta información en el artículo de FEMM sobre cómo cuidar las cicatrices durante el postoperatorio de una cirugía de pecho.

      2. Tratamientos para el color y la textura

      Cuando el problema principal es el enrojecimiento, la pigmentación o una superficie irregular, pueden emplearse tecnologías dirigidas a mejorar el color y estimular la remodelación del colágeno.

      El láser, la luz pulsada y determinados tratamientos de radiofrecuencia pueden ayudar, pero no son intercambiables. El dispositivo, la intensidad y el número de sesiones deben adaptarse al fototipo y a las características de la cicatriz para evitar cambios de pigmentación o irritación.

      3. Infiltraciones para cicatrices elevadas

      Las infiltraciones de corticoides dentro de la propia cicatriz pueden ayudar a reducir el volumen, la dureza, el picor y el dolor de algunas cicatrices hipertróficas y queloideas.

      Habitualmente se realizan varias sesiones y pueden combinarse con silicona o tratamientos mediante láser y otras tecnologías. En los queloides, la combinación de procedimientos suele ser más adecuada que recurrir a una única solución.

      4. Tratamientos para cicatrices hundidas o adheridas

      Las cicatrices deprimidas pueden requerir técnicas que actúen bajo la superficie. Dependiendo del caso, es posible liberar las adherencias, estimular el colágeno mediante microneedling o radiofrecuencia fraccionada, o recuperar volumen con grasa autóloga u otros procedimientos.

      La clave está en comprobar primero si el hundimiento procede de una pérdida de volumen, una adherencia o ambas situaciones.

      5. Corrección quirúrgica

      Cuando una cicatriz es muy ancha, está mal orientada, provoca retracción o presenta una forma difícil de mejorar con tratamientos no quirúrgicos, puede plantearse una revisión.

      La revisión quirúrgica no hace desaparecer cualquier rastro de la lesión. El procedimiento sustituye la marca existente por otra diseñada para cicatrizar en mejores condiciones, con menor anchura, una orientación más favorable y menos fuerzas que tiren de ella” indica el Dr. González.

      La pregunta adecuada no es solamente cómo eliminar una cicatriz quirúrgica, sino qué necesita esa cicatriz para mejorar. El tratamiento se adapta al rasgo que predomine: puede dirigirse a suavizar una coloración visible, disminuir un abultamiento, despegar el tejido fijado a planos profundos o replantear quirúrgicamente el cierre para reducir la tensión..

      Si una cicatriz te preocupa por su aspecto o por las molestias que provoca, podemos ayudarte a conocer las opciones más adecuadas para tu caso.

      ismael-gonzalez

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